sábado, 5 de julio de 2008

VIVIR EN LA ESQUINA

Por Iván García
El sueño del Che de formar un hombre nuevo, ajeno a los vicios y lacras de la sociedad capitalista, es una utopía en la Cuba de hoy. La desesperanza y la frivolidad de la juventud cubana se palpa en cualquier esquina de La Habana, principalmente en zonas marginales como La Victoria, San Leopoldo, Párraga, Mantilla, Pogolotti y El Fanguito, pero es similar en antiguos barrios residenciales como Miramar, Vedado, Fontanar, Santos Suárez y la Víbora. Las formas de matar el tedio son diversas.
La más frecuente es una mesa para jugar dominó con una botella de ron por medio. Para otros, la esquina es el sitio propicio para fraguar robos, asaltos o cualquiea de las otras actividades violentas que abundan en la ciudad. Muchos se sientan para hablar de sueños irrealizados: moda, autos, deportes, mujeres, de cosas que no poseen. Una constante en la conversación es el dinero y, por supuesto, los "fulas" o dólares.
La cifra del total de jóvenes cubanos desempleados, que no estudian ni tienen objetivos en la vida, probablemente no se conozca. Mas es fácil darse cuenta que en cada barrio, uno de cada tres jóvenes ha hecho de la esquina su desahogo diario. Para ellos el futuro es una mala palabra. Viven el presente como zombies. Por eso el mayor porcentaje de alcoholismo, sida y suicidios ocurre entre la juventud. También son los mas propensos a cometer hechos delictivos. De sus filas proceden las jineteras y los pingueros.
Para buena parte de los jóvenes cubanos, el futuro es sinónimo de extranjero: viajar a otro país; casarse con un ciudadano de otra nacionalidad, trabajar para empresarios foráneos; relacionarse con turistas. Entre sus metas se encuentran amistades de "afuera"; ganarse el sorteo de visas para emigrar a los Estados Unidos, obtener una beca para estudiar en España, Italia, Alemania, o en última instancia, hacerse disidente para conseguir un "curriculum" que les permita abandonar legalmente la Isla, una de las últimas variantes descubiertas por mujéres y hombres menores de 30 años.
Salvo excepciones, tienen poca cultura política y no les interesa informarse de lo que pasa en el mundo. Sus símbolos son las marcas. Sus vidas están regidas por artículos Made in USA. Luchan por tener los benditos dólares, abridores de las puertas de sus deseos. Los muchachos de las esquinas suelen forman parte de ese 30 por ciento que no recibe remesas famliares y, por lo tanto, tienen que pugilatear el dólar. Ha dejado de ser noticia de que alguien en Cuba reciba una soberana paliza para ser despojado de una gorra, un reloj, un blue jean, unas gafas o un par de tenis.
El Swoosh, término onomatopéyico que define el símbolo gráfico de la Nike, es sinónimo de solvencia en Cuba. Pero andar vestido con marcas tan famosas puede ser peligroso a ciertas horas de la noche. A principios de 1998, la policía capturó una banda que en 10 de Octubre había cometido mas de setentaactos de violencia física contra personas, con el fin de quitarles dinero y objetos de valor. Jóvenes habituales a una esquina de ese municipio, al enterarse del la captura, comentaron que por cada banda desarticulada por fuerzas polciales operan cinco.
La Habana nocturna de boleros y cafés, descrita por Guillermo Cabrera Infante en sus libros hace tiempo dejó de existir. Porque el triunfo, alegan los esquineros, casi nunca le sonríe a quienes cumplen las leyes. Nadie realmente honesto y leál podrá mejorar su vida a no ser que herede una fortuna, y eso, al menos en Cuba, es imposible. Para ellos, el éxito va de la mano de la ilegalidad.
Una alta proporción de éstos jóvenes desesperanzados son negros o mestizos, provenientes de lugares donde se viven verdaderos infiernos chiquitos; carentes de afecto familiar; con padres, si existen, alcohólicos, drogadictos o presos. Su refugio es la esquina del barrio. Para la mayoría, la primera gran experiencia de la vida ha sido la cárcel y algunos llegan a considerarla su segunda casa. La promiscuidad y violencia en las prisiones los convierte en hombres ante de tiempo. Trasponen el ambiente presidiario a las calles. Casi todos los actos violentos, asesinatos, violaciones, son cometidos por jóvenes de la raza negra. Es una triste realidad para un país donde no se ha institucionalizado el racismo.
El sectór negro de la poblaciòn cubana actúal, es el que acumula más carencias materiales, morales y espirituales. En los mas de cien barrios insalubres que de la capital, el número de habitantes negros predomina. La vivienda mas deterioradas y en peores condiciones suelen ser ocupadas por familias de piel oscura. El porcentaje más alto de deserción escolar corresponde a alumnos negros o mestizos.
La mariguana, el alcohol, y la timba, música agresiva de agrupaciones como NG La Banda, La Charanga Habanera o Pablo FG y su Élite, constituyen su mayor distracción. Las letras de algunas canciones, vulgares y machistas, los incitan a violencia. En ocasiones actos vandálicos cometidos en la ciudad, han ocurrido después de bailables organizados por "timberos" como ya se les llama para diferenciarlos de los "salseros."
Con timba o sin ella, con buches de ron o de agua, con mariguana o cigarros populares, el universo de los esquineros es: tan estrecho como el de los jineteros, chulos, pingueros, jugadores y bisneros. Tienen un denominador común: la mayoría son jóvenes, negros y pobres nacidos con la revolución.

Foto: jon13210, Flickr
(Publicado el 25 de abril de 1998 en Cubafreepress)

2 comentarios:

  1. tristemente real.... mas que doloroso.. no saben y no quierena saber,,, cuanto dolor muestra..... dios salva a mi patria...

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